Nadie

Estos dos meses y algo más aprendí muchas cosas. Aprendí que el café solo es bueno, que los viajes también se disfrutan cuando los armas solo, aprendí a correr sin sostener tu mano. Aprendí a verme al espejo y verme como siempre me veías. Aprendí que el amor propio es hermoso y que trabajar para mí es una de las cosas que en verdad apreció. Aprendí que mis amigos también sufren de amor y que me tomaron de ejemplo de estabilidad. Si supieran lo que te extrañaba todas las noches.

Desde que te fuiste no encontraba película que me ayudé a superar el dolor que causó tu partida. Desde que te fuiste deje de escuchar una canción que te dedique con toda mi alma. Desde que te fuiste las cosas mejoraron y empeoraron a la vez. Nunca me deje de rendir, abría los ojos y no te encontraba. Los cerraba y pensaba en aquellas manos que tocaban tu cuerpo que antes era mío y solo mío.

Cuando te fuiste entendí que… ‘llegaste abriendo un camino’, un camino que ni yo sé porque siempre me lleva a ti. Me lleva a tus labios, a tus ojos y a tus lunares. Llegaste y mi camino cambio, me volviste maduro. Me enseñaste que alguien más me puede amar.

Cuando te fuiste entendí que… ‘Todo es bueno cuando estás aquí’ y también cuando disfruto tiempo para mí. Pero te extrañaba un mundo, un universo, un segundo. Te extrañaba cada vez que pasaba por lugares que fueron testigos de besos y abrazos. De lágrimas y risas.

Cuando te fuiste entendí que… Quiero darte mis manos repletas de flores, quiero darte mil caricias, quiero darte todo. Quiero también que nos demos todo, que nos demos la mano y corramos, huyamos juntos de todo problema.

Cuando te fuiste aprendí que… Quiero que me dejes morir en tu espalda y que solo en tus venas, marcadas, encuentre mi casa. Porque extrañaba cada abrazo que me llenada de vida y me daba la oportunidad de darme cuenta que estaba en casa, que eres mi hogar y lo único que quiero hasta que la muerte, la sagrada calavera, nos lleve.

Cuando te fuiste aprendí que… Quiero amarte como no lo ha hecho nadie. Porque te amo, porque en cada foto, en cada mensaje, en cada sueño que tenía contigo. Sentía la necesidad de ir corriendo a abrazarte y decirte ‘todo estará bien’.

Te amo, y acepto, una vez más, ser esa persona que tanto te ama. Quiero encontrar ese hogar en tus brazos, y está vez permanecer allí, hasta que seamos viejitos. Hasta encontrarnos después de la muerte y ser el uno para el otro.

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